El día después de Leopoldo López.
No siempre se tiene la oportunidad de ver la debacle de algo que no acababa de iniciar. Sobre todo cuando se trata de un partido político, conjuntamente con su anómalo creador. En el siguiente reportaje se describe la más lamentable de las experiencias de esta índole.
Sobre las 3 de la madrugada del día 8 de Octubre, una llamada a mi celular irrumpe el silencio de mi habitación. Se trataba del dueño del canal, quien personalmente no conozco, y me dijo “soy Alberto, acércate a la sede de Voluntad Popular y reseña ese tubazo”. Sin pensarlo dos veces me levanté soñando en un ‘Príncipe de Asturias’. Precariamente me arreglé y enrumbé a la sede del insipiente partido político.
Al arribar, me esperaba el destierro en la entrada de la sede, la puerta entreabierta y dentro de ese espacio al menos una docena de personas que semi-arreglaban las sillas descompuestas, un olor a orina rancia cundía el local, precaria iluminación, la torcida tarima -aun en el centro del escenario-, enfrentaban a una desgarrada pancarta, color naranja sucio, que pretendía espaldar una sentencia que lucía un mensaje poco entendible, la cual decía “…UNTAD POPU…”.
Ya no se escuchaban los gritos delirantes, que días pasados acompañaban al responsable nacional -de lo que queda- de Voluntad Popular, Leopoldo López, cuando en una especie de narrativa alucinógena “visualizó” la victoria de su tierno candidato presidencial, Henrique.
Entre quienes acompañaban al desgarbado líder se encontraba su esposa Lilian Tintori, quien cargaba a su pequeño recién nacido en sus brazos, al que susurraba cantos infantiles para evitar que se despertara.
Al cabo de unos segundos tomó posesión de la tribuna el máximo líder Leopoldo, con su habitual camisa remangada, pero sin alguna simetría coherente. Entre la penumbra se distinguía unas amplias ojeras, su cabello no mostraba el acostumbrado corte lateral correctamente peinado y su mirada era perdida. Intentó ajustar un micrófono, que no existía, para que apuntara a su rostro y al darse cuenta que no había algo conectado, lo dejó así y se fue a cappella.
Inmediatamente inició con unos diez aplausos, de sus escasos seguidores que lo invitaban a continuar, “Bien amigos, hoy los he convocado aquí para compartir con ustedes este emotivo momento… ”, su voz era ronca de ron Triple Filtrado amanecido, y a veces tosía desafinadamente. Unos diez asistentes gritaron dos veces, ‘Leopoldo, Leopoldo!!!’.
Intentó recomponerse y entonces continuó, “Me preguntaban cómo debió ser el 7 de Octubre, pues bueno, 7 de Octubre, nos despertamos a las cuatro de la mañana, no, no, no a las tres de la mañana, era pa’ ver si están pendiente, bueno a las 3 de la mañana me paré…”
El líder pronunciaba con dificultad y entre los asistentes se escuchaban sollozos y lamentos, uno dijo ‘esto es innecesariamente patético’, mientras el líder continuaba, “y suena una canción que dice ‘somos miles y miles…’”, dos personas de la asistencia la coreaba, la Tintori la seguía con la cabeza, y el líder proseguía, “la gente debió sacar las minitecas y las cornetas para oír ‘somos miles y miles con Capriles’, pero esos cobardes no sacaron nada, bueno, tomamos un cafecito y salimos a nuestros centros de votación, nuestros testigos van a los centros y están de primeritos, abren los centros a las seis de la mañana,…”
Evocando al espíritu de Alí Khan, el líder se excita y narra, “Abren lo centros, seis de la mañana, se instalan los centros, nuestros testigos, como buenos 'jalabolas', donde no hay mesa colocan mesas y se incorporan como miembros de mesa, todo es confuso, pero bueno así somos, seis y cinco de la mañana empezamos a llamar desde el comando Venezuela a los 14.000 centros, están abiertos o no?, si están,…”
El líder rescata su impetuosidad recordada y ya nos mira como si fuéramos una multitud que le sigue, habla, se pregunta y se responde, señala con una mano hacia la derecha y, como un fiscal de tránsito novato, hace lo mismo con el índice de la mano izquierda, está como poseído, y continua casi sin respirar, “cómo está eso?, hay mucha cola, cómo está la conectividad?, bien, cómo estamos con nuestros testigo?, bien y todos presentes, cómo estamos con los ánimos?, arriba, seis de la mañana va transcurriendo, llegan las 8 de la mañana y recibimos los primeros informes nacional, en nuestro Comando Nacional con sede en Caracas, nos quedamos impresionados, todos los centros abiertos, cola en todos los centros, gente vistiendo tricolor amarillo, azul y rojo, alegría, entusiasmo por Venezuela, … ”
La Tintori, pretendió darle un poco de agua para calmar su tos aguda, y lo que recibe es un manotón que le tumba el pote de agua mineral. El líder no se inmuta y prosigue, como perdido en la cronología: “El día, ya a las 7 de la mañana, la gente atendió el llamado de salir a votar temprano, increíble nos dicen, desde las 5 de la mañana hay cola, gente votando, ya se huele, ya se ve, ya se siente, Capriles presidente, coño…”
El líder esperaba histeria colectiva y solo habían caras largas, pero López no se entrega y extiende una amplia sonrisa nerviosa, persiste “son las diez de la mañana, segundo informe, pretenden armar problemitas por aquí y por allá, con unos violentos por aquí y por allá, la gente los apabulla…”
En una extraordinaria muestra de memoria narrativa, el líder expone línea a línea cada una de sus descripciones como si fuese ese célebre día, cual disco rayao, “llamamos con asco al 23 de Enero, cómo va eso?, bien, llamamos a Sucre, bien, llamamos a Pedernales, increíblemente bien, llamamos al Nula y a pesar de la amenaza de la guerrilla, todo bien,…”
Le falta aire, da un paso atrás, y la Tintori le dice, “ya papi, ya… no sigas…”, y López la ve como maldiciéndola, respira profundo y continua, “son las doce del día y ya nosotros sabemos lo que pasó, y sabíamos lo que estaba pasando, se está haciendo historia, y le decimos a los testigos que se queden allí, a los electores quédense allí, cae un chaparrón no sé dónde sacan los paraguas y quédense allí,…”
Su aspecto se nota agotado pero aun inspirado, sus ojos se muestran mas puyuos y dice, “son las cuatro de la tarde, hay gente en la cola y nuestros testigos nos están diciendo todo lo que está ocurriendo, todos lo van a ver, la gente con una sonrisa, ustedes van a ver, el que vote por Capriles y los que voten por el Presidente, el que vote por Capriles algo sonriente, el que vote por el otro pues ni idea, sabemos que los que votan por el Presidente aun siguen llegando a los centros,… ”
Al momento López se muestra inseguro, su mirada endiablada, a la que nos tiene acostumbrado, lo enceguece, el volumen de su voz alcanza a despertar al vástago López-Tintori, la madre trata de resumir su llantos, el local resuena entre las alharacas del líder y las quejas del bebe, pero ignorando todo eso López continua, “son las 6 de la tarde y aun hay muchos centros abiertos, siguen bajando los cerros y la gente no se marcha, qué vaina es esta?, qué clase de gente es esta?, más tarde comienzan a cerrar los centros de votación cuando la chusma deja de ejercer su derecho, empieza el momento más interesante, empezamos nosotros a recibir las actas, llamo a Gladys Castillo y le pregunto, Gladys cómo está la vaina por Caracas, y me dice ‘Coño Leo la cosa está mal, perdimos Caricuao, perdimos en Catia, ni por el carajo cuentes con el 23 de Enero, Antímano está perdido’, entonces me digo esto es desastroso, verga esto está jodido,…”
Leopoldo parece exorcizado en su laberinto, mira a todos los lugares, suda e hiperventila con difusión temprana, ya la Tintori está lagrimeando de impotencia, uno de los acólitos de López que está sentado cerca de mí, pregunta con lapidaria sentencia a otro seguidor, “qué carajo se metió este?”, a lo que fugazmente fue respondido con “lo mismo de siempre, pero dobló la dosis”.
Sin pretender suspender sus elucubraciones aliñadas, continua “llamamos allá y nos dicen que perdimos en Delta Amacuro, malditos!!!, perdimos ‘Capure’ y Pedernales, le preguntamos a la gente qué pasó en Barinas y solo cogimos coñazos, perdimos hasta en Miranda, dios, personalmente llamé al Zulia, y solo me responden, ‘verga mijo aquí no ganamos ni con la verga’, pregunté por las actas de la Goajira y me cerraron la llamada, llegan las actas del exterior y ni me atrevo a leer las de Cuba, y decíamos increíble,…”
Leopoldo pretendía ser el mismo que realizó esta narración días atrás, cuando con su colectivo sifrino se masturbaban entre sí con una especie de sueño generalizado, pero en esta oportunidad la soledad era la única que aplaudía, grita entonces alucinando ya que no se distingue a quién está apoyando: “esto es increíble se gana en toda Venezuela,…”
Un joven menor de edad, que estaba al final del local gritó angustiado, ‘si se puede!!!’, y la Tintori lo conminó a callar con su dedo en la boca, López continua “hago una llamada a un trabajador extraordinario, llamo a Gilber y le pregunto ‘Hermano, en las 27 cárceles cómo estuvo la cosa?’, a lo que ese desgraciado me respondió ‘Hermanito, esos presos son una mierda, no cuentes con ellos’, luego trato de llamar a Henrique para saber qué carajo pasa y me dice que votó con sus zapatos de la suerte y que el culpable es Caldera, coño qué vaina es esta dios?…”
Leopoldo desafinaba y hasta el gallo lo perdió, cuando intentaba decir “somos miles, estamos con Capriles, Carajo!!!”. A pesar de los gritos delirantes de su hijo, Leopoldo sigue e incrementa la velocidad de la narración “entran ya en la recta final, seis de la tarde llegan más actas, empieza a llegar toda esa información, ocho de la noche, sabemos lo que está pasando en toda la nación, intentamos contabilizar las actas, estamos claro de lo que está pasando y esperamos entonces…”
El líder hace una pausa, mira como cuando se desea un milagro, y dice idénticamente su frase confusa inmortal, “son las 10 de la noche, todavía no nos informan, pero nosotros sabemos que ellos saben lo que nosotros sabemos…”, aun así se atreve a soltar una fúnebre carcajada y sin dejar mucho tiempo continua “algunos quedamos en la calle, pues nuestros electores miserablemente se retiran a quitar las fotos y los pendones -de Capriles- que exponían en las puertas de sus casas, no sabíamos con quien contar para hacer las auditorias, la operación Celebración empezó a retirar tarimas y cajas de cervezas, empezamos a recibir ya la información que van a la sala de la totalización,…”
Leopoldo intenta agarrar un micrófono imaginario, habla lento pero con fuerza, las venas del cuello se les inflaman, nos mira como un brujo cubano y repitiendo impertinentemente parte de su frase inmortal dice “nosotros sabemos que ellos saben lo que nosotros sabemos, que tenemos toda la vaina toda la información, le dan la vueltica a esa llave de la máquina de totalización, se prenden las pantallas, salen unos gráficos de la mierda, ocho millones de votos por…”
Repentinamente lo arropó un silencio sepulcral, respiraba con fuerza, su cuerpo mostraba una profunda rabia, dejó de mirarnos, miraba al piso, su tono de voz cambió, no hizo más gestos ni señalizaciones, entonces prosiguió “empiezan a bajar los rectores, se sientan allí, cuatro mujeres y un hombre, las mujeres con su carómetro se morían de felicidad, el otro incapaz ni siquiera existía, se sienta la rectora del CNE, ni siquiera toma agua, y comienza diciéndole a los venezolanos, ‘bueno, muy buenas noches, muchísimas gracias por esta jornada electoral maravilloso, una verdadera fiesta democrática que hemos tenido hoy…’, y yo digo dentro de mí que no diga lo que va a decir, ‘quiero agradecer a todos los operadores’, dale otros piden, ´quiero agradecer al plan república´, dale mujer dicen cerca de mí, ‘en donde votaron más de 16 millones de…’, dale, dale, y ni bebe agua esa desgraciada, estamos pegados a la televisión por un milagro mi dios, y dice la rectora, ’con 16 millones de votos, con más del 80% de los votos escrutados, que hace que la tendencia sea irreversible…’, y pegados nosotros, coño no lo digas, ‘Hugo Chá.. es el presidente…’”
Se desploman los hombros del líder, la pena cubre el escenario, la Tintori -hijo en brazos- se acerca con temor a ser insultada o agredida y le dice de lejos, “ya Leo no te hagas más daño, supéralo!!!”








