Abuela merideña podría entrar al Libro Guinness tras unir a las dos chayotas más grandes del mundo

En un hecho sin precedentes en la historia de la agricultura emeritense, una humilde abuela de la población de Ejido en el estado Mérida, después de años de intensa labor en el mejoramiento con abonos y vitaminas consiguió cosechar una megachayota de treinta kilogramos.

Doña Rosa Meltrozo quien siempre ha sido una ferviente seguidora del Partido COPEI desde los años de Rafael Caldera, expresó emocionada que cuando se enteró que Henrique Capriles Raronski, estaría de campaña en dicha ciudad andina, decidió rendirle homenaje con un recuerdo invaluable. Ante la inquietud de varios periodista, sobre cómo se originó la iniciativa, indicó: “Bueno pues, cuando me enteré que a Ejido venia Henriquito, me acerqué a la sede municipal de la Mesa de Ultraderecha Andina (MUDA), y les dije que quería ofrecerle al candidato una de las dos cosas más apreciadas de mi vida: mi nieta 90-60-90 de 18 añitos o la megachayota”. Escuchada las propuestas, los dirigentes de la oposición refirieron que mejor le obsequiará el monumental fruto, porque la nieta podría terminar vistiendo santos e igual de aburrida que Erika.

El tan ansiado encuentro entre la dulce abuela y el futuro presidente de la República de Venezuela se produjo cuando tras una deportiva caminata de tres kilómetros que contó con más de doscientos ancianos componentes de la Juventud de Acción Democrática, así como un nutrido grupo de zamuros que revoloteaban alrededor del alcalde copeyano de Mérida Don Lester Rodríguez, quien gracias al poco aseo y suciedad en todos los rincones de la capital merideña, se ha ganado el cariño de todos los vecinos quienes lo conocen como “El Rey Zamuro”.

Después de desmayarse unas doce veces, y ser reanimado en un carro con vidrios oscuros por su musculoso asistente personal “Armando”, se consiguieron cara a cara dos generaciones de copeyanos de pura sepa. Rosa y Henrique se fundieron en un abrazo, y frente a miles de expectantes seguidores y ante las atentas cámaras reporteriles, la anciana con mucho esfuerzo levantó la megachayota y la entregó al joven candidato, quien sostuvo el fruto unos segundos y se desmayó.

Una vez reanimado, Raronski fue interrogado por uno de los comunicadores sociales, quien le preguntó: ¿si la chayota era un fruto, o un tubérculo? Visiblemente enfadado, respondió el abanderado del Comando Norteamérica: “Mira chico, tú a mi me respetas, yo no vine a verle el cu.. a nadie, y menos entre esta indiada, a mi sólo catiritos ok. Es más, ya estoy cansado del caloron que hace en este pueblucho, me quiero ir demasiado”

Desde Ejido en el estado Mérida, entre zamuros, Guinness, Gays, un candidato desmayándose cada cinco minutos, y una nietecita 90-60-90 de 18 añitos que gritaba enfadada: “mejor buscar un chavista pobre de novio que un adinerado candidato opositor que salió medio maric..” Reportó Er Gocho Infernal.

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