Miguel Henrique Otero: Andrés Izarra es un jalamecate del gobierno

El objetivo y apolítico director de El Nacional, así como impulsor del Hundimiento 2-D Miguel Henrique Otero, se mostró indignado con el jalamecate Andrés Izarra, por sus continuas alabanzas al gobierno. “Justamente el otro día le comenté al excelso, magnánimo, varonil y apuesto Rey de España la gran cantidad de jalamecates que hay en este gobierno” señaló.
Otero, visiblemente molesto, destacó que “si algo me ha enseñado el distinguido, elegante y agudo monarca ibérico, en una más de las múltiples e ingeniosas enseñanzas que me ha brindado en estos años de para mí honrosa amistad, es ser ponderado y no ensalzar sobremanera jamás a nadie”.
Mientras afanosamente limpiaba un retrato enmarcado de Juan Carlos I de Bourbon que siempre lleva consigo, el director del mejor rotativo de Venezuela (en dura pugna con El Nuevo País), recordó incontables anécdotas de su encuentro con su alteza.
“Este nuevo encuentro con Juancar, como generosamente me permite llamarlo, muestra de su cálida sencillez y humildad, será guardado en mi corazón como mi recuerdo más preciado, mucho más que la caída del tirano el 11 de abril de 2002” apuntó.
Preguntado por el caso del diario tarifado Panorama, que fue rodeado por activistas estudiantiles pacíficos, Otero contestó que aguardaran, que todavía no había terminado de hablar del Rey.
“Creí que moriría de risa cuando bromeó con el 'por qué no te callas' que con justicia le espetó al usurpador de Miraflores el año pasado, ¡qué ingenio, qué agudeza, qué fino sentido del humor, qué...!” retomó.
En ese momento uno de sus asesores se le acercó y lo interrumpió para comentarle que en ese preciso instante un pavoroso incendio se estaba registrando en la residencia Otero, y que gran parte de su familia estaba atrapada en el interior de la misma.
“¡¡¿No ves que estoy hablando sobre Su Majestad el Rey?!!” tronó razonablemente molesto. “Te he dicho ya muchas veces que no me molestes por pequeñeces cuando reflexiono sobre mi amistad con Su Alteza”, remató.
Paulatinamente, y en vista de que sus acertados comentarios sobre la notoria superioridad Real sobre el bananerismo republicano que nos infecta iban para largo, la sala de prensa fue vaciándose hasta que Miguel Henrique quedó solo con sus recuerdos, arropado simbólicamente en la distancia por los miles de millones de seguidores de su diario y sus ideales políticos.










